Esta quedada improvisada se realizó con la participación de siete personas: Ana, José, Óscar Santamaría, Susana, Carlos Mañero y Conchi.

El objetivo era ir hacia Cantabria al molino de El Bolao y el bosque de Sequoyas. Y asi lo hicimos, con una parada final en la playa de Arnia.

 

Primera parada el molino de El Bolao.

Aquí se esconde un lugar con mucho encanto, vemos al fondo un arroyo que desemboca en el mar Cantábrico creando una cascada de gran belleza, entre los acantilados. Antes de ver la cascada nos encontraremos con las ruinas de un viejo molino que otorgan un punto más enigmático al entorno. Dicho molino se utilizaba por los habitantes de la zona para moler trigo y debido a su construcción hay una pequeña presa que modificó la forma de la cascada.

Nos tomamos nuestro tiempo para hacer las fotos al molino, a la cascada y a los acantilados, sin perdernos nada. Una pena pero la luz no nos acompaña.

 

Segunda parada el bosque de Sequoyas.
Es un espacio natural protegido. Se trata de una plantación de 2,5 hectáreas de sequoia roja (Sequoia sempervirens) localizada en el Monte de Las Navas, cercano a la localidad de Cabezón de la Sal.

Las sequoias, inhabituales en Cantabria y de las que en España únicamente existen pequeñas masas en estado seminatural, fueron plantadas en los años 1940, como consecuencia de la política de autarquía que imperó durante los primeros años del franquismo con la intención de restringir al máximo la dependencia exterior y las importaciones, incluyendo las de materias primas forestales.
Hoy en día persisten en el lugar 848 ejemplares de esta especie, con una altura media de 36 metros y un perímetro medio de 1,6 metros, como reflejo de aquella política forestal enfocada a la búsqueda de las especies más adaptadas a las necesidades de la industria maderera.

Aquí si que te pierdes haciendo fotos, todos los ejemplares son dignos de fotografiar, es un lugar magnífico.

 

Tercera parada la costa de Arnia

¡¡El día acompaña con un estupendo sol!! perfecto para comer  en la playa pero no para la fotografía :-(. Aún así el mar está tan picado que no pudimos dejar la cámara, con afán de fotografiar esas magnificas olas.

Al atardecer vamos por la costa hacia los Urros dónde nos tomamos un buen rato hasta el anochecer.

Unas pocas fotos del gran día que pasamos

Texto e imágenes de Conchi Pérez